Puede que estes disfrutando mucho un encuentro sexual y de pronto…la atención se va a otro lugar. Una mancha en el techo, el ruido del taladro del vecino, el recuerdo de una cuenta por pagar u otra cosa aleatoria de pronto acapara el foco. Eso puede hacer que baje la erección, la lubricación o incluso hasta que se deje de disfrutar. O quizás no te pasa a ti, sino a con quien estas compartiendo.
¿Algo tan irrelevante puede llevarnos fuera de ese espacio de disfrute?

La respuesta es sí y es algo que ocurre con mayor frecuencia en personas con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), atención divergente o estilo cognitivo cinético. Estos dos últimos nombres son algunas de las propuestas despatologizantes que buscan sacar la etiqueta de trastorno. Actualmente es un tema en que no hay consenso. Por ahora dejaremos en pausa ese debate y usare personas con TDAH aun cuando no este convencida de si es la mejor forma de nombrarlo.
¿Por qué aparecen estos pensamientos distractores?
- Presión de rendimiento. Pensamientos como: “lo estoy haciendo bien”, “es suficientemente buena mi erección”, “¿está disfrutando mi pareja’”.
- Experiencias traumáticas sexuales anteriores. Hay ocasiones en que pueden aparecer recuerdos o emociones que interfieren.
- Un tema que nos tenga muy preocupados. De esos que nos acompañan hasta la cama o el lugar que sea en el que busquemos disfrutar.
- Dificultades con la imagen corporal. “¿se me ve el rollo?”, “ojalá no vea esta parte de mi cuerpo que es horrible” ¿podrá sentir atracción por mí?”, Por suerte no es necesario que estemos del todo conformes con nuestra imagen. Basta con que podamos dejar en paréntesis esos juicios en el espacio eróticos.
- Culpa relacionada con la sexualidad. Por ejemplo, la causada por una educación sexual represiva.
- Motivos” irrelevantes en sí mismos”, pero que secuestran nuestra atención. “Lo estoy pasando bien y esto me gusta ¿Qué hace aquí en mi cabeza esa lista de supermercado? “ . “Esa mosca que va ahí, da varias vueltas y se está acercando a la puerta. Quizás mejor abrírsela y que se vaya. ¿Cómo entro una mosca? Tal vez porque no saqué la basura… ahhh ¿ en que estábamos?”
Si bien todas estas causas son interesantes de profundizar y además existen otras, en esta ocasión me centraré en los motivos” irrelevantes en sí mismos”.
Si una mente que va de un lado a otro, saltando de pensamiento en pensamiento no necesariamente deja de hacerlo en un encuentro sexual.
Tal vez por momentos se pueda focalizar, pero en otros se va a alguna otra galaxia. Qué esto te ocurra, o le ocurra a tu pareja, no significa que tengan TDAH. Así como que no les pase no descarta el diagnóstico. Solo es más frecuente que les suceda a quienes lo tienen.

Distraerse puede suceder tanto en la actividad sexual con otras personas como en el autoerotismo.
Si cuando ocurre logras volver, seguir disfrutando y no te provoca conflictos la recomendación es simplemente aceptar que es parte de tu forma de funcionar ¿O quizás pensabas que a todo el mundo le pasaba? Parece que no es así. Si lo pensabas es por algo por lo que solemos hacer las personas: suponer que los otros procesan y piensan el mundo de la misma manera que lo hacemos ¡No es así! Las mentes humanas funcionan de manera diversa.
Volviendo al tema. Si esos pensamientos distractores me están afectando el disfrute.
¿Qué puedo hacer?
Tratar de no pensar en algo no suele funcionar. Si dijo: “no pienses en un elefante rosado” ¿Qué hay en tu mente en este momento? Lo más probable es que un elefante rosado y puede que hasta este comenzando su propia aventura. ¿Si no puedo sacar esos pensamientos que puedo hacer?
Llevar de forma consciente la atención a los estímulos eróticos ¿Qué te parece excitante de la situación?
Puede ser lo que ves, sientes, escuchas, hueles o lo que te trae tu tacto. Traer tu mente al momento y a lo que el cuerpo esta sintiendo.
Hacer algo concreto como acariciar, oler o mirar intencionalmente lo que te parece estimulante puede ayudar. ¿Te excita el olor de con quien estas? Busca ir a su cuello u otra zona para olfatearle. Cambiar de posición o de práctica sexual puede traerte algo “nuevo” que atraiga tu atención.
Otra posibilidad es usar la fantasía o recuerdos para conectarse con lo erótico. Esto es especialmente útil en el autoerotismo donde no está el estímulo de otra persona.
¿Hay distractores en el espacio? Ve como puedes eliminarlos o al menos disminuir su intensidad.
Por ejemplo, si son ruidos quizás poner una música de fondo pueda servirte. O usar tapones de oídos. Suena quizás algo extraño en la actividad sexual. Pero a veces hay cosas “raras” que nos ayudan. Si no dañan a nadie ¿Por qué no incorporarlas? Tal vez puede que nos de vergüenza y ahí la invitación que les hago es a ver como irla superando. Priorizar las propias necesidades para el disfrute por sobre el “como hay que hacer las cosas”.
Saber que la respuesta sexual no es algo lineal también te puede ayudar. No siempre se va a mantener estable o ir en aumento el nivel de excitación.
No es grave ni pasa nada si disminuye, podemos buscar lo que nos vuelva a estimular. Y también, si se pasaron las ganas y deseamos parar: podemos hacerlo. No hay porque obligarse a seguir solo porque comenzaste, porque es tu pareja, por que es algo que te suele gustar o cualquier otro motivo.

Si paramos una práctica sexual y ya no queremos seguir en algo erótico, no significa que tengamos que perder la conexión con la otra persona. Se suele sentir extraño parar y alejarse. ¿Qué hacer después? ¡Lo que les acomode! Si, sé que no suele ser un momento cómodo, pero podemos buscar que lo sea. Algunas posibilidades son continuar con caricias, conversar o hacer alguna actividad que disfruten como comer algo rico. El placer puede seguir de otras maneras.
Lamentablemente muchas veces aparece la frustración. Dentro de las causas frecuentes están la expectativa de que las cosas sean “perfectas”, no saber cómo funcionan nuestros cuerpos y miedos que pueden asomarse ¿Será que no me quiere? ¿Qué no le gusto? ¿Tiene otro? ¿Es porque estoy más gorda? Es común que estos miedos no tengan nada que ver con lo que realmente esté pasando.
¿Qué tal si lo conversamos?
Tal vez son solo fantasmas y resulta que el problema era la mancha en la pared que tomo foco. Que luego llevo a pensar en los arreglos de la casa, en cuanto van a costar y preguntarse ¿Podremos pagarlos? Al volver de esos pensamientos puede que la excitación haya disminuido mucho. El estrés económico no suele ser muy erótico. Hay deseos sexuales diversos, pero ¿Existirá acaso el erotizarse con las deudas? No lo puedo descartar, pero si asegurar que no es frecuente. Y esta es una de las miles o millones de posibilidades de pensamientos distractores.
Conversarlo puede hacer que nos demos cuenta de que nos estábamos complicando por algo que no era. O que si estaba pasando algo que necesitamos abordar. En cualquier caso, saber nos permitirá tomar mejores decisiones para volver a disfrutar.
Conocerse, validar las propias necesidades y buscar estrategias de qué hacer cuando aparecen estos pensamientos distractores, de manera individual y/o en pareja, puede ser suficiente para solucionar las dificultades relacionadas con la distracción en algunos casos.
¿Si aun asi no se logra? ¿O no sé cómo hacerlo? Para eso estamos quienes nos dedicamos a la sexología y a la terapia sexual. Tal vez es tiempo de buscar ayuda profesional.
Como no hay mucha regulación al respecto te recomiendo siempre revisar la formación y el enfoque. Si tu o tu pareja son neurodivergentes buscar a quienes trabajan bajo el paradigma de la neurodiversidad suele tener mejores resultados.
Otra recomendación importante: Por más títulos y recomendaciones que tenga un profesional si no te sientes en comodidad, ahí no es. Puede ser excelente y aun así no ser adecuado para ti en ese momento.
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